jueves, 31 de enero de 2019

Omayra

13 de noviembre de 1985 9:08pm, la noche había estado "tranquila", sólo cayó algo de ceniza en el día y nos dijeron que no había problemas, que no debíamos alarmarnos. 

9:09pm, treinta y cinco millones de toneladas son expulsadas por el volcán Nevado del Ruiz, el olor a azufre nos recordaba que el infierno no es como lo pintan. 

9:15pm, la nieve sobre la cima del volcán fue fundida por las altas temperaturas, esto provocó que lahares de escombros y agua se desplazara a más de 100km/h.

10:12pm, lo último que recuerdo es a nuestro alcalde advirtiendo por medio de la radio "se nos vino el agua", segundos antes de que pudiéramos escuchar como esta se lo llevaba. 

11:30pm, nos asotó la primer avalancha y vimos como Armero iba desapareciendo al igual que nosotros, sus habitantes. 

11:31pm, escuchamos ese gran flujo impactando contra nuestra casa, supimos que todo estaba perdido.

16 de noviembre de 1985 10:00am, ahora mis piernas están atrapadas bajo el techo de lo que alguna vez fue mi hogar. Un rescatista dijo que intento sacarlas, pero vio los brazos de una mujer sosteniéndolas, debe ser mi tía. 

10:02am, el gobierno dice que están usando lo mejor de sus suministros para salvarnos, pero los rescatistas y voluntarios dicen que no tienen palas ni herramientas de corte para sacarme de acá, que todo en los sistemas de rescate está muy desorganizado. 

10:04am, los médicos dicen que lo más humano que pueden hacer es dejarme morir, que no tienen el equipo quirúrgico para cortar mis piernas sin yo sufrir en el intento. 

10:05am, hermosa madre mía, si me escuchas por favor reza a papito Dios por mi; señores de la televisión, por favor déjenme dormir que mañana debo ir a la escuela y tengo examen de matemáticas.

miércoles, 30 de enero de 2019

Feminista II

Eva me motiva en cada reunión con sus sermones antimachismo,
Eva me inculca el valor de ser mujer y lo que realmente valgo para la sociedad,
Eva me enseña a cuidarme con clases de defensa personal,
Eva me ha explicado cómo valerme de las leyes para llevar a los hombres presos,
Eva me dijo que quería verme en su casa, que ya estaba lista.

Ahora vivo en casa de Eva, su marido dice que está feliz, porque ahora sí Eva le consiguió la segunda putita que él tanto deseaba.
Eva ahora está feliz, porque ya su marido no la golpea todos los días, ya tiene reemplazo mientras ella prosigue con sus reuniones feministas.

Feminista I

Marta es de esas feministas cien por ciento,
Marta es de esas mujeres que lucha contra el heteropatriarcado que nos intenta llevar a la ruina,
Marta se levanta todos los días a las 5 de la mañana para imprimir los volantes feministas,
Marta nos ha enseñado que como mujeres valemos más que los hombres,
Marta nos pinta las tetas y nos para frente a iglesias para luchar contra el machismo,
Marta nos explicó cómo podríamos apoderarnos del mundo si quisiéramos,
Marta es mi modelo a seguir, quiero algún día ser como Marta.

Marta tiene un marido que la golpea.
Marta, te veo en el espejo y realmente no me reconozco.

El cuadro

Ese cuadro lo pintó mi madre hace 6 años como un regalo para mi, sabía que quería un paisaje sombrío y desértico, que le agregara una torre en el centro para darle ese toque extraño, en cambio sólo le dejó dos montañas y un árbol con ramas muertas, alimentándose tal vez de las últimas hebras de agua que aparenta tener ese árido paisaje.

Duermo en la sala sobre un pequeño sofá porque mi habitación no me gusta, es muy calurosa y mi obesidad hace que el calor me desespere. El cuadro queda sobre mi cabeza, hace tres días comencé a escuchar sonidos que provenían de este, debían ser las 3 de la mañana pasadas y sonaba como si hubiera un fuerte viento en su interior. Me acerqué para ver y escuchar mejor, tenía todos los pelos de mis brazos erizados y mi visión intentaba nublarse, pero pudo más la curiosidad. Pegué mi oído izquierdo al cuadro y el sonido del viento era mucho más intenso.

Antier fue horrible, no sólo estaba el sonido del viento, también escuchaba caballos galopar. Acerqué mis oídos nuevamente al cuadro y sonaba como si vinieran a toda velocidad. Esa noche no logré cerrar los ojos.

Anoche fue peor, escuché relinchar a los caballos, sus jinetes reían y hablaban entre ellos, no alcanzaba a comprender lo que discutían. Tampoco pude pegar ojo, mi madre y mi hermano no me creyeron cuando les conté lo que sucedía.

Ha comenzado nuevamente el sonido. El fuerte viento, los caballos galopando, los jinetes riendo y hablando entre ellos. Tengo demasiado miedo, no me puedo mover del sofá, estoy paralizado, quiero gritar y salir corriendo de esta sala, ahora entiendo claramente lo que dicen...

Sonrisa

Él: SÓLO TE PEDÍ UN JUGO MALDITA SEA, ¿ES TAN DIFÍCIL?
Ella: PUES SÍRVELO TÚ, YO NO SOY TU ESTÚPIDA EMPLEADA.

Él: VENGO CANSADO DE TRABAJAR Y PARA TI ES UN PROBLEMA SERVIRME UN JUGO.
Ella: Y TÚ CREES QUE YO NO ESTOY CANSADA, YO TAMBIÉN TRABAJO TODO EL DÍA.

Él: NOOOO! ¿QUÉ HAREMOS CON SEÑORITA OCUPADA?. HABLAR IDIOTECES EN LA OFICINA CON LAS PERRAS DE TUS COMPAÑERAS NO ES TRABAJAR.
Ella: ERES UN MALDITO, TÚ NO ERES EL ÚNICO QUE APORTA EN ESTA CASA. Y ESTOY CANSADA, SÍRVETE TÚ MISMO EL JUGO.

Él: PUES SÍ, ME VA A TOCAR A MI, PORQUE ERES UNA BUENA PARA NADA.
Ella: PÚDRETE MALDITA SEA, ERES UN DESCONSIDERADO.

Él: ME LARGO POR MI JUGO, ES LO ÚNICO BUENO EN ESTA CASA.
Ella: OJALÁ ALGÚN DÍA ME ENCUENTRES MUERTA, A VER SI ASÍ ME LLEGAS A AMAR UN POCO.

...
...

Él: Amor, amor perdóname, estaba cansado. Amor lo siento en serio, no sé qué me pasó, el trabajo me tiene agobiado, mi jefe no hace sino ponerme más y más trabajo, lo siento mu... Amor, amor, AMOR, AMOR ¿QUÉ TE PASA?, AMOOOOOOOORRRRR, AUXILIO, AUXILIO.

...

Detective: Y entonces usted llegó y la encontró muerta en el baño, ¿correcto?
Él: Discutimos por un estúpido jugo, yo fui a la cocina y cuando volví ella estaba ahí, tirada en el suelo, y esa sonrisa macabra relucía en su rostro, sus ojos demostraban miedo.

Detective: Llévenselo, que lo terminen de interrogar en la comisaría. Sargento, anote en su libreta; al llegar a la escena del crimen, el sospechoso tenía en sus manos un cuchillo de cocina ensangrentado, llévenlo al forense para hacer examen de ADN, su esposa tenía una cortadura en su cara que va de oreja a oreja.
Sargento: Anotado detective.


lunes, 28 de enero de 2019

Lobo

No tengo recuerdos de cuando nací o cuando fui niño, mucho menos recuerdo si fui adolescente o adulto. Mi primer recuerdo está fresco en mi memoria, fue cuando descuartizaba a esas cuatro pre adolescentes que caminaban por el parque y me alimenté con sus entrañas, ocurrió segundos después de que ese cánido intentara morderme, aunque sólo logró rasguñarme.

sábado, 26 de enero de 2019

El trasteo

- Cuénteme su versión de los hechos por favor, ¿qué pasó en el camión?

Aquí comienza mi relato, tal vez el último.

Empacamos todas nuestras pertenencias porque íbamos a vivir a Bogotá. Mi ex esposa, mi conejita Loki y yo. Tuvimos la fortuna que el caballero del camión nos transportó en su vehículo y de esta forma nos ahorramos el pasaje de ida a la capital del país. En una caja que llenamos con papel periódico y pañales Dena, colocamos a la coneja para evitar que orinara los asientos del cuero del camión. Luego de que todos nuestros enceres estuvieron en la bodega, nos despedimos de mi madre y mi hermano y empezamos ruta - adiós Cali - dije, - nos veremos en algún otro momento -, mi ex esposa estaba feliz porque volvía a su ciudad natal.

Nuestro camino estuvo en total normalidad hasta que nos detuvimos a almorzar en Armenia ya que eran cerca de las 2pm y todos teníamos hambre. Encontramos un restaurante en la ruta y bajamos con Loki amarrada a una correa de perro. Entramos a un restaurante preguntando si había problema por entrar con ella (señalando a Loki) y nos dijeron que ninguno sino empezaba a saltar por todos lados, dijimos que eso no sucedería ya que era muy calmada. Le dimos de tomar agua y le servimos en un pequeño tupper una manotada de conejina, ella se relajó y se recostó a mis pies. Se nos acercó una señora de una gran busto y una falda por debajo de las rodillas, sus uñas tenían un pintura rosada, maltratada tal vez por cocinar.

- ¿Qué desean ordenar?
- ¿Qué tiene para hoy?
- Sancocho de gallina, albóndigas en salsa de la casa y fríjoles.
- Me regalas por favor unas albóndigas en salsa de la casa.
Mi ex esposa ordenó.
- ¿Y usted qué desea caballero?
Pregunté al señor de la mudanza.
- Yo quiero sancochito con bastante arroz por favor
- Para mi fríjoles
Dije.

Luego de terminar nuestros almuerzos, ya listos a arrancar para no llegar muy de noche a la capital, se nos acercó un caballero alto, tenía un bigote muy chick, muy parecido al que usaba Salvador Dalí; tenía en sus manos películas en DVD a la venta. Tres años llevaba Loki viviendo con nosotros y nunca se comportó de la forma en que lo hizo, nunca la habíamos escuchado gritar de esa forma tan aterradora, salió a correr, sino fuera porque la correa estaba amarrada en mi muñeca izquierda, hubiera salido despavorida; se enredó entre las patas de las sillas, chillando y gritando, le grité a mi ex esposa para que la levantara, pero se asustó demasiado y no fue capaz de reaccionar, el señor se asustó y se fue. Luego de unos segundos que me parecieron horas, logramos calmar a Loki, las personas en el restaurante quedaron asombrados ante lo que había sucedido y murmuraban entre sí. Pagamos nuestra cuenta y subimos al camión, en el camino estuvimos hablando sobre lo sucedido.

Ya estábamos llegando a Ibagué cuando mi esposa creyó ver al señor de las películas, me agarró el hombro derecho con mucha fuerza y le recriminé el por qué lo había hecho,

- Acabo de verlo
dijo,
- ¿A quién?
- Al hombre de las películas
- La marihuana es mala a esta hora del día
le respondí.

Ocho horas después seguíamos en el camino a Bogotá,

- Hace dos horas debimos llegar
Le dije al conductor
- Lo sé caballero, sólo que no sé dónde estamos
- ¿Pero es que usted no había hecho este trayecto antes?
- Mil y un veces

Mi ex esposa comenzó a preocuparse, no conocíamos la carretera, el conductor estaba perdido y sólo veíamos montañas y más montañas. Sólo comenzaba nuestra mala suerte, treinta minutos después una llanta explotó. Dejé a Loki a cargo de mi ex y bajé junto al camionero a revisar lo que sucedió, quince minutos nos tomó cambiar la llanta dañada, subí antes que él para comentarle a mi ex que ya todo estaba bien y reanudaríamos el camino. No nos dimos cuenta el tiempo exacto en que comenzamos a extrañar al conductor, me asomé por la ventana y lo llamé pero no contestaba, bajé del camión y lo que vi fue dantesco, al pobre hombre le atravesaron una de las puntas de la cruceta en el cráneo, me oriné en los pantalones y sentí como mis piernas flaqueaban, como pude llegué al camión y comencé a subir las ventanas, mi ex me reclamaba que le explicara qué había sucedido, notó mi pantalón húmedo y dijo, - te orinaste en los pantalones, cochino - luego que vio lagrimas en mis ojos, comprendió lo que pasaba.

Pasó una hora más o menos luego de que pude calmarme, mi ex lloraba y eso me obligó a reaccionar. Intenté encender el camión pero el conductor había quitado las llaves, comencé a buscar por todos lados en la cabina si había alguna copia o algo que nos ayudara y encontré bajo el asiendo del conductor, un bate con algunos clavos cruzados, lo agarré y le ordené a mi ex que se alejara de la ventana y se hiciera al lado mío, ella estaba muy asustada y Loki comenzaba a impacientarse, como si presintiera algo malo, intenté acariciarla pero me gruñó y casi me muerde, mi ex fue quien logró retenerla y con sus caricias la calmó, creo que el olor a orines que yo emanaba no le gustaba en lo más mínimo.

Pasados unos minutos le dije que tenía que volver a bajar, que debía buscar las llaves en los bolsillos del conductor, me imploró que no la dejara sola, que no bajara, que ya pasaría un vehículo y nos vería o que debíamos esperar a que amaneciera, yo no quería esperar tanto, algo podía pasar durante ese tiempo.

Demoré menos de un minuto en volver a la cabina, inserté la llave en el starter y el vehículo hizo su sonido particular, grité de alegría y miré a mi ex - bebé, ya arrancamos para irnos -, faltaba su ojo izquierdo, su hermosa camisa con la imagen de Winnie Pooh estaba cubierta del carmesí de su sangre, grité, intenté hacer que reaccionara, la llamaba, la sacudí, pero ya su cuerpo comenzaba a enfriarse, estaba muerta y yo estaba solo, lloré abrazando su cuerpo, no me había fijado que la caja donde estaba Loki había caído y ella comenzaba a saltar por mis pies en el suelo del camión. Lloré hasta que mis ojos se secaron y aún así seguía llorando, no pasaba ningún vehículo por ese lugar, nunca me había sentido tan necesitado en mi vida.

Cuando desperté ya vislumbraban las primeras luces del día, vi nuevamente el cuerpo de mi amada inerte en mis brazos, con cuidado la coloqué en el espaldar de la silla y fui por Loki, la necesitaba, quería acariciarla para que me reconfortara. Su cabecita estaba destrozada, como si un gigante hubiera estrujado en sus manos su pequeño cráneo contra el suelo, después de eso me desmayé y lo siguiente que recuerdo fue que estaba encadenado, contándole al psiquiatra lo mismo que acabo de narrarle a ustedes.

- Siéntese señor Rivera. Doctor Mendéz por favor léanos lo que le relató el detenido.
- Sí su señoría. A las 3pm de la tarde del domingo 4 de abril, estuve entrevistando en su celda al señor Rivera. Reconstruyendo todo lo sucedido, él me contó lo siguiente. Primero, luego de cambiar la llanta con el conductor, tomó la cruceta y sin ningún motivo golpeó hasta la muerte al señor Edwin Cardozo Ortiz y luego se la atravesó en la cabeza. Segundo, cuando encontró el bate con los clavos bajo el asiento, miro a su esposa, ahora ex esposa, le propinó un golpe con el bate y enterró uno de los clavos en el orificio ocular izquierdo. Tercero, bajó con el bate y lo introdujo en el recto del señor Cardozo por el lado del mango, luego subió nuevamente al camión y aplastó la coneja contra el suelo de este.
- Tiene algo más para añadir, Doctor Mendéz.
- No señor.
- La defensa quiere decir algo.

Me ofusqué porque todo eso era mentira, le dije a mi abogado que se levantara y me defendiera. Él se levantó y dijo.
- Su señoría, el señor Rivera me acaba de decir que el médico olvidó la parte en que él intentó aplastar la coneja con el pie en el restaurante de Armenia y que sus chillidos le provocaron una gran erección.

Sólo espero que todo esto se aclare de una vez.

Zombie!

Muchas veces el Dr. Morales decía que mis fantasías eran estupideces, que cómo se me ocurría pensar en humanos que despertaban de la muerte para devorar a sus congéneres, que el cuerpo humano entraba en un estado de rigor mortis que hacía imposible el movimiento luego de su muerte.

Qué pensó el Dr. Morales cuando descargué toda la munición de mi Glock C17 sobre él y aún así seguía moviéndose. Qué pensará ahora, mientras me mira con esos ojos vacíos y sin alma, escuchando mis gritos desaforados, arrancando a dentelladas parte de mi estómago y mis intestinos.

viernes, 25 de enero de 2019

Hugo

Hugo fue un niño flaco y desgarbado a quien siempre cuidé mientras estuvimos en el colegio; sus brazos podías abarcarlos con tus dedos índice y pulgar, unas piernas raquíticas y una maraña de pelo que parecía nunca peinar. En definitiva, el perfecto espécimen que nunca sería aceptado por los demás, el paria del colegio. 

Todos querían molestarlo o golpearlo. Muchas veces recibí trastazos de otros chicos, algunas veces tuve que dirigirme a la dirección por pelear con otros al defenderlo; yo era algo así como su guardaespaldas y me gustaba serlo, era un buen chico y gran amigo. 

Compartíamos nuestros almuerzos en el descanso y también las labores escolares. Qué decir de sus conocimientos para álgebra y biología, todo un nerd; digamos que era algo así como su retribución por mis servicios de protección.

Hace tres semana tuvimos examen de historia para el segundo consolidado, bastante complicado para mi, aunque pasé junto a Hugo muchos días estudiando (aún no entiendo cómo podía caber tanta información en una cabeza tan pequeña), se me hicieron complicadas las preguntas 4 y 8 del cuestionario. Hugo por su parte terminó la evaluación en tiempo record y luego de esperar unos quince minutos a que el resto de inútiles sin coeficiente intelectual que eramos sus compañeros terminara, pidió al maestro permiso para ir al baño, - no demores, en cinco minutos te quiero acá - le dijo el señor Rotawinsky - vale - contesto Hugo, haciendo la pose de un militar saludando a un superior con la mano derecha sobre la frente, salió hacía el baño y el resto de nosotros prosiguió con su labor.

Sólo nos fijamos de su ausencia cuando el profesor nos dijo que teníamos cinco minutos para entregar y que si alguien sabía si el tonto de Hugo tenía rota la vejiga porque ya llevaba más de 30 minutos en el baño. Apareció en la puerta del salón la directora Sandra (a quien llamábamos vulgarmente nariz de zancudo) y le dijo al señor Rotawinsky que la acompañara a la dirección urgentemente, me miro de soslayo y me dijo - tú también Morales, acompañame - de inmediato mi mente caviló alguna pelea pasada y sentí que estaba en problemas. Nos dirigimos los tres en dirección a la dirección (valga el pleonasmo), yo detrás de la directora y el profesor y los escuchaba entre voces como decían que era algo vandálico lo que sucedió, pensé que era mi final y me expulsarían del colegio. 

Al llegar a la oficina de la directora, todo el piso estaba mojado y había un horrible olor a mierda en el ambiente, cuando entramos en su despacho, ahí estaba Hugo; su enmarañado cabello estaba todo mojado y con trozos de mierda al igual que su uniforme, tiritaba de frío y lloraba de ira, vi como se deslizaba una pequeña fracción de excremento por su rostro lleno de espinillas, tuve que salir a vomitar pues no pude aguantar lo que mis ojos veían. Cuando terminé de expulsar todo el sandwich de atún con jugo de naranja, confundidos en una amasijo de vomito y al salir ya sólo bilis de mi boca regresé a la oficina de la directora, ahí estaba el profesor intentando calmar a Hugo y limpiándolo junto con la señora del aseo, minutos después llegó su madre, quien dijo que demandaría al colegio por esto y por todos los años en los que su hijo había sufrido maltratos.

Hugo no volvió por casi dos semanas al colegio, yo ya no podía ir a su casa a verlo o a llevarle las tareas, ni siquiera contestaba mis llamadas. Cuando lo vi llegar tarde ese lunes, con gabardina al puro estilo "Expedientes X", pensé que era un chico nuevo a quien habían trasladado desde otra institución. Levantó curiosidad entre aquellos que íbamos tarde al salón y lo alcanzamos a ver, entró al baño y yo me dirigí a mi respectiva aula. No pasaron más de diez minutos cuando escuchamos el primer disparo; por la ventanilla de la puerta podíamos ver niños y profesores corriendo despavoridos, sonaban más disparos, pero eran acallados por los gritos de aquellos que huían. El profesor Rotawinsky nos pidió calma mientras él revisaba la puerta, al no ver nada nos pidió salir en orden y dijo que corriéramos lo más rápido posible. Cuando salí, reconocí a Hugo en su gabardina, no podía ser, era un niño especial y amable, el mejor amigo de todos, cómo podría estar haciendo esto. Me separé del grupo y fui a intentar detenerlo, mientras en las afueras ya se escuchaban las primeras sirenas ulular. Al cabo de un rato lo encontré, tenía arrinconado a sus tres agresores, aquellos malnacidos que lo levantaron de los pies y lo introdujeron en el sanitario número 4 del baño de niñas, los tres habían cagado en este y no lo vaciaron porque ya tenían todo preparado para hacer sufrir a Hugo, sabían que sería el primero en acabar el examen, sabían que pediría permiso para ir al baño, los muy hijos de puta convirtieron a un niño decente en eso, un maldito majareto que se proponía matarlos.

Los tres chiflados, como se me ocurrió llamarlos en ese momento, estaban cagados de miedo, dos se habían orinado en sus pantalones y uno le rezaba a su deidad pidiendo que no lo dejara morir ese día, que él quería tener hijos. Le grite a Hugo para que no les fuera a hacer daño, que se calmara, él me miró y me apunto con su arma, me preguntó qué estaba haciendo yo cuando esas tres mierdas lo hicieron comer sus mierdas, que yo debía estar ahí para protegerlo, pero no lo estuve y ahora ellos merecían morir y después moriría él porque no iba a ir a la cárcel por esas tres mierdas. Intenté razonar con él, pero en menos de un segundo un olor a pólvora inundó el pasillo. Ahí yacían los tres chiflados, cada uno con un disparo en la cabeza, ya no volverían a molestarlo, no volverían a molestar a nadie. Se puso el arma en la cien, le rogué y le lloré para que no lo hiciera, que él era mi mejor amigo, que me diera el arma y saliera corriendo, que pasaría como un estudiante más y los policías no lo verían, entre sus sollozos comprendió que aún yo lo cuidaba, dejó su arma en mis manos y salió a correr dejando en el piso la gabardina. Yo me quedé unos segundos pensando qué hacer, qué diría cuando saliera con esa arma en mi mano.

Minutos después comencé a caminar sosteniendo el arma, llegué a la puerta de entrada, abrí el portón y logré ver muchos policías, alumnos y maestros desperdigados por los alrededores del colegio, vi a Hugo al lado de Rotawinsky, quien me miró con atemorizado respeto (será que no recordó que fui yo el último en entrar al aula), segundos después escuché a Hugo gritando - CUIDADO, ÉL FUE QUIEN LOS MATÓ, TIENE EL ARMA EN LA MANO -, lo último que sentí fue algo caliente y punzante atravesando mi pecho, no vi que policía disparó, sólo vi la sonrisa satisfactoria de Hugo al darse cuenta que me abatían.

jueves, 24 de enero de 2019

La cliente

Cada vez que atendía un cliente en su domicilio, el pago se doblaba, ni que decir si me pedían uno que otro caprichito. Muchos clientes prefieren ir al lupanar donde trabajé ya que es más discreto, la entrada es reservada y sólo después de una minuciosa revisión de tu vida y la de ellos, puedes pisar sus baldosas de mármol griego, sentarte en sus muebles Charles Bettion o tomar una fina copa de Chatte Lattouise del 32, las chicas no podríamos darnos el lujo de pedirla por nuestra cuenta, pero de vez en cuando un político, un empresario o uno de esos riquillos del Internet nos obsequiaban una, obviamente no era gratis, mis tetas y mi cara eran las que llevaban la peor parte al tener que pagar con una sonrisa fingida por la deliciosa copa de vino.

Eran las 9pm cuando llegó esta mujer; era hermosa, casi como vislumbrar un diamante hecho de carne y hueso. Sus ojos azules como el mar, sus mejillas terminando en unos huequillos angelicales cuando sonreía, sus cabellos tan negros como la noche en la que apareció, su cuerpo tan esbelto y perfecto, que nuestras costosas cirugías nos hacía ver como simples vagabundas delante de ella.

Todas quedamos atónitas al ver que incluso la madame se inclinó para besarle las manos a tan hermoso ser. Charlaron dos minutos y madame Clarisse nos llamó a todas las que estábamos disponibles para desfilar frente al ángel de cabellos oscuros. Nunca antes había estado con una mujer y siempre me negué a hacerlo cuando madame Clarisse me lo solicitaba, pero esa vez fue diferente, no quería que me pagara por darle mis servicios, quería ser yo quien la compensara por tenerla a mi lado aunque fuera por un momento.

Entre todas las chicas me escogió a mi; el destino es muy extraño en cuestiones del deseo y ese día el deseo me había dominado. El negocio se había concertado por diez veces mi precio normal, muy extraño, quizás, pero no importaba lo que me fueran a pagar por el servicio, tendría el placer de estar con ella, con mi musa, la mujer que me hizo desearla desde el primer momento.

Llegamos al hotel donde se hospedaba, sencillo para alguien de su alcurnia, pero a la vez muy discreto; me preguntó si quería algo de comer antes de empezar, yo sólo quería sentirla en mi, fundirme en su aroma y abarrotarme con su sexo. Le sugerí muy decentemente que se había cancelado por un servicio y que lo otro no tenía porque ser ofrecido, pero la realidad es que estaba tan húmeda pensando en como me iba a follar que cualquier cosa era una frivolidad y moría por tenerla. Subimos a su cuarto, una habitación modesta con una cama king, había muchos juguetes sexuales en la habitación (como nos dañó cincuenta sombras de Grey).

Me pidió que me desnudara y me acostara, me ató las manos y las piernas mientras se desnudaba. Sus pechos firmes, su abdomen plano y perfecto, su vulva rosa y tal vez virgen, ante tanta belleza me desmayé.

Luego de eso sólo pude ver mi cuerpo inmóvil, diez hombres me penetraban, mordían y apuñalaban, a mi cuerpo lo golpeaban y le habrían nuevos orificios por donde meter sus asquerosos penes. A ella la vi sentada, desnuda en un sofá, tocándose, disfrutando lo que veía. Estaba tan hermosa y perfecta, tal como la vi el momento antes de morir.

miércoles, 23 de enero de 2019

La última ruta!

Anoche salí tarde del trabajo, había muchos desarrollos por entregar para hoy y no tuve ayuda de mis compañeros; perdí el último autobus en la parada al frente de la empresa y debí caminar hasta el cementerio. El temor salía como bruma de las alcantarillas y paredes que protegían la entrada a esa necrópolis; no sé si era mi temor a esa oscura noche, pero al otro lado de los ventanales, había personas observándome. Llegué a la parada que queda en la esquina del cementerio (aún me pregunto porque no había una en la entrada, donde está el vigilante) y me senté a esperar.

Vi un policía dentro apuntando con su linterna hacía algo que se aproximaba, era el bus; sólo me fijé que en su pantalla decía "último" y no detallé nada más. El conductor estaba demacrado - arduo día de trabajo - pregunté, con su mirada me dio a entender que aún le faltaba mucho para terminarla. El marcador de la tarjeta estaba apagado, por lo tanto ingresé sin cancelar.

Me senté al final del pasillo, había una chica de aspecto triste, al parecer se golpeó con algo, ya que tenía manchada la camisa de sangre. Un anciano me miró con ojos cansados y su rostro estaba muy pálido. Sólo tres personas para la última ruta, mi última ruta.

Hoy me encontraron dos policías en la parada del autobus a eso de las 6 de la mañana; según apareció en mi necrológica, una conmoción muy fuerte detuvo mi corazón más o menos 7 horas antes, tal vez el momento en que vi el autobus llegar.