Anoche salí tarde del trabajo, había muchos desarrollos por entregar para hoy y no tuve ayuda de mis compañeros; perdí el último autobus en la parada al frente de la empresa y debí caminar hasta el cementerio. El temor salía como bruma de las alcantarillas y paredes que protegían la entrada a esa necrópolis; no sé si era mi temor a esa oscura noche, pero al otro lado de los ventanales, había personas observándome. Llegué a la parada que queda en la esquina del cementerio (aún me pregunto porque no había una en la entrada, donde está el vigilante) y me senté a esperar.
Vi un policía dentro apuntando con su linterna hacía algo que se aproximaba, era el bus; sólo me fijé que en su pantalla decía "último" y no detallé nada más. El conductor estaba demacrado - arduo día de trabajo - pregunté, con su mirada me dio a entender que aún le faltaba mucho para terminarla. El marcador de la tarjeta estaba apagado, por lo tanto ingresé sin cancelar.
Me senté al final del pasillo, había una chica de aspecto triste, al parecer se golpeó con algo, ya que tenía manchada la camisa de sangre. Un anciano me miró con ojos cansados y su rostro estaba muy pálido. Sólo tres personas para la última ruta, mi última ruta.
Hoy me encontraron dos policías en la parada del autobus a eso de las 6 de la mañana; según apareció en mi necrológica, una conmoción muy fuerte detuvo mi corazón más o menos 7 horas antes, tal vez el momento en que vi el autobus llegar.
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